ESPACIOS DE ANTICIPACIÓN

2 05 2014

edas Simposio sobre diseño espacial contemporáneo en instituciones artísticas
Un proyecto de Lorenzo Sandoval

02 / 05 / 2014
Espai d’art contemporani de Castelló
PROGRAMA

10:30  11:30  Dpr-Barcelona
12:00  13:00  Santiago Cirugeda
13:00  13:30  Panel de discusión con Dpr-Barcelona, Santiago Cirugeda y José Luis Pérez Pont

16:00  17:00  Federica Bueti
17:30  18:30  Markus Miessen
18:30  19:00  Panel de discusión con Federica Bueti, Markus Miessen y Mijo Miquel (Autoformato)

19:30  Presentación del libro La pesadilla de la participación de Markus Miessen, editado por Dpr-Barcelona

Una fase paralela de Espacios de anticipación tomará lugar en junio de 2014 en el Kunstverein ar/ge kunst Galerie Museum (Bolzano, Italia). En esa nueva parte del proyecto, las contribuciones de artistas y profesionales de diferentes geografías y momentos históricos se propondrán en la forma de una exposición documental a modo de investigación. Piezas de arte, documentos y proyectos serán reunidos en torno a las temáticas tratadas en el simposio en el EACC, con la intención de profundizar y contemplándolas bajo otra perspectiva.

«Este futuro todavía no tiene nombre, aún estamos en su umbral. Si los últimos cuarenta años han estado marcados por los ‘posts’ (post-guerra, post?colonialismo, post-comunismo), al menos hoy parece que nos encontramos en un periodo de anticipación una era en la que los museos de arte contemporáneo pueden ayudarnos colectivamente a sentir y entender.»

Claire Bishop, Museología radical1

«En último término, la idea de comunidad desemboca en filosofías e ideologías marcadas por el miedo y la impotencia: La comunidad como una experiencia decepcionante y el compromiso hacia ella como una exigencia fracasada (aquello que falta).»

Marina Garcés, El compromiso2

ESPACIOS DE ANTICIPACIÓN

Cuando la novela se desarrolla en la modernidad como el formato más frecuentado por la narración, impone una distancia entre el narrador y la audiencia. Se trataba de una distancia espacial pero también de una temporal. En conjunción con su capacidad de distribución de las historias, producía asimismo una separación entre los individuos a través del objeto libro. El libro aparecía como un dispositivo de aislamiento. Contar una historia no suponía más un tiempo compartido, en parte porque no era un espacio compartido en el que la gente se encontraba y ponía en común sus experiencias obtenidas a través de viajar o escuchar a otros. Las consecuencias de la muy conocida proposición3 de Walter Benjamin se podrían fácilmente traducir del dispositivo libro al montaje de exposiciones ya que fueron paralelas temporalmente en su aparición. El contar historias fue separado de sus ecosistemas habituales en espacios sociales tal como las piezas de arte fueron extraídas de sus contextos, conformando la experiencia moderna de la visita a una exposición: individuos aislados que deambulan y supuestamente en silencio4 miran las obras de arte. Con el desarrollo del capitalismo, la oralidad sufrió una pérdida de su valor a través de la separación radical del objeto y el sujeto, así como entre los sujetos.

Hay ciertamente en la actualidad una falta de espacios públicos (casi se diría comunes). Hay ahora una urgencia de ágoras, espacios de encuentro y discusión crítica, más allá de los modelos de participación los que hemos presenciado en las instituciones (de arte). Si en los últimos veinte años hemos asistido a un inmenso número de proyectos que promovían procesos participativos sin una visión crítica, es solo recientemente cuando aparecen agentes que se aproximan al fenómeno con una mirada analítica. Como apunta Markus Miessen, la participación ha sido más una herramienta de promoción que un proceso crítico en si mismo5. Cuando observamos cómo los movimientos sociales están repentinamente apareciendo en las diferentes geografías en el mundo, deberíamos tomar consciencia de la manera en la que esos grupos organizan sus acciones porque existe una correlación con las instituciones de arte: tienen impacto en cómo los espacios se diseñan y cómo la experiencia se reorganiza. La cuestión que emerge entonces es cómo desde ese hecho se pueden repensar las instituciones en términos de cultura de la asamblea, por usar la expresión de Miessen. Esta falta de una arena política parece demandar, adaptadas a las condiciones actuales, que se traigan de vuelta los espacios de experiencia que Benjamin presentaba como extinguidos. Esto nos lleva al problema de cómo restaurar las relaciones entre el sujeto y el objeto además de cómo generar la experiencia del espacio común.

Parece que no podemos ya eludir el compromiso hacia la construcción de la experiencia del nosotros. Se abre entonces una pregunta de fondo, una pregunta fundamental: ¿Qué nos compromete con los otros y hasta qué punto?6 Si pensamos en como los diferentes agentes se organizan en el espacio, los términos no son solamente arquitectónicos sino también coreográficos. Si estudiamos la etimología de la palabra coreografía, encontramos que es la escritura de un coro, de una pluralidad de voces, o tonalidades o idiomas7. Los acelerados cambios socioeconómicos que se están dando en la actualidad reformulan las relaciones entre las personas y entre ellas y los objetos. Esta reestructuración de las relaciones tiene un reflejo en como el espacio se formula y en como los cuerpos concurren en las instituciones artísticas. Es posible trazar como se da una incorporación de la criticalidad en el propio cuerpo y como la cuestión de lo performativo y el contexto aparece una y otra vez. Esto apunta hacia las diferentes posiciones que estos agentes situados toman, resultando en una práctica interdisciplinaria donde los diferentes roles permutan. El foco de atención se expande extensivamente desde la pieza de arte hacia todos los elementos que conforman la exposición8, produciendo una profunda reflexión sobre como todos esos elementos operan y sus bordes se desenfocan. Desde los comisarios hasta los visitantes y los críticos, pasando por los arquitectos y, obviamente los artistas por mencionar algunos incluyendo las piezas de arte y la prensa, todos están envueltos en la producción de espacio y relato que da forma a la exposición.

En los últimos años, algunos agentes han estado reflexionando sobre todos estos procesos. En términos de narración y organización, es pertinente citar el análisis realizado por Claire Bishop: «Está tomando cuerpo un modelo de museo más radical: más experimental, menos arquitectónicamente determinado y que ofrece una mayor involucración política con nuestro momento histórico. (…) No hablan en el nombre del uno por ciento sino que intentan representar el interés y las historias de aquellas representaciones comunes que son (o han sido) marginalizadas, dejadas de lado y oprimidas. Esto no significa que se subordinan a la historia en general sino que movilizan el mundo de la producción visual para inspirar la necesidad de mantenerse en el lado correcto de la historia»9. A pesar de que ella escribe sobre museos con colecciones, presenta una cierta actitud, que se puede rastrear en otros tipos de instituciones artísticas.

La investigación que se presenta en este simposio trata acerca de cómo hay un desplazamiento en algunas instituciones de arte hacia la reconfiguración de la experiencia de visitar una exposición como una experiencia de colectividad, donde lo oral re-emerge como una herramienta crítica. Este momento de construcción del nosotros ofrece un momento de anticipación, proponiendo otra manera de pensar y diseñar el espacio, una con las condiciones necesarias para ejercitar una imaginación política. Si miramos al programa del EACC desde sus comienzos, ha estado presentando una gran cantidad de propuestas que trabajan en estas líneas. Este simposio trata de esas líneas de trabajo que vienen desde el pasado para repensarlas y proyectarlas hacia el futuro.

Lorenzo Sandoval, marzo de 2014

1.
BISHOP, Claire, Radical Museology, or, What’s ‘Contemporary’ in Museums of Contemporary art?, Koenig Books, London, 2013.

2.
GARCÉS, Marina, El compromís, CCCB Breus, Barcelona, 2013.

3.
BENJAMIN, Walter, El narrador, (1936). Editorial Taurus, Madrid, 1991.

4.
Como claramente lo describe Dorothea von Hantelmann: «El tiempo es un factor vital aquí. Las obras de arte clásicas tienden a comprimir el tiempo en el objeto en lugar de manifestarlo. Pero, ¿cómo podría el tiempo ser descomprimido de nuevo en la exposición? En el último Renacimiento y en los gabinetes de curiosidades del Barroco, solía ser el propio príncipe quien presentaba los objetos a los visitantes. Las galerías de pinturas del XVII y del XVIII eran lugares de conversación. (…) La percepción del arte requería de la palabra hablada para poder llegar a ser un evento social. Este tipo de conversación enriquecía las piezas, no solo con el lenguaje sino también con el tiempo. Así, se enlazaban la pieza de arte aislada con una duración temporal, un percepción repetida y el pensamiento.» Von HANTELMANN, Dorothea, Notes on the Exhibition, in doCUMENTA 13 The Book of Books, Hantje Cantz, Ostfildern, 2012.

5.
«La participación ha devenido un radical chic, uno de moda entre los políticos que quieren estar seguros de, en vez de producir contenido crítico, la herramienta deviene lo que se supone que ha de ser leído como criticalidad.» MIESSEN, Markus, The Nightmare of Participation. Crossbench Praxis as a Mode of Criticality, Stenberg Press, Berlin, 2010.

6.
GARCÉS, Marina, Ibid. cit.

7.
ROJO, Paz. Video entrevista en http://escenasdiscursivas.tkh-generator.net/2011/04/interview-paz-rojo/#more-45

8.
Un ejemplo muy relevante es la serie crítica iniciada por After All Books sobre el tema Historia de las exposciones, en las que realizan análisis extensos sobre cada una de las exposciones que incluyen en la serie. http://www.afterall.org/books/exhibition.histories

9.
BISHOP, Claire, Ibid. cit.

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