MAX. PANÓPTICA, 1973-2010

11 05 2011

   MuVIM

5 de mayo al 28 de agosto

La obra del dibujante Max atraviesa ya cuatro décadas de secreta coherencia. Desde la Barcelona underground y libertaria de los 70, que desembocó en la fundación de la mítica el Víbora, la revista que reinventaría el cómic en la España de los 80, hasta el nuevo siglo, Max no ha dejado de bucear en cada momento en su tiempo para entregar sus visiones dibujadas. El autor ha querido titular su exposición Panóptica, visión total. Desde esta exposición, en efecto, se ve todo, el todo en la obra de Max. Sus fuentes, sus estímulos, los códigos que nos ayudan a comprender el fondo de una obra que es algo más que dibujos bien hechos. Las formas fluyen siempre, orgánicas, en sus dibujos. Sus figuras humanas abrazan, igual que lo hace la naturaleza. En este sentido Max se adentra en la forma socioecológica del todo. Las marcas, las huellas que va dejando a través de sus dibujos, escarban en las emociones, construyen nuevas atmósferas. Las fuentes de inspiración: sabios, brujas, ninfas, o bien guerra y muerte, nos sumergen en algún lugar oscuro, que es también uno de los lugares del todo en la obra de Max.

Entre 1995 y 2007, con Pere Joan, hace realidad un ambicioso proyecto editorial con la experiencia de la revista de vanguardia gráfica Nosotros somos los muertos. Absoluta libertad creativa al servicio del mundo de las ideas. Es una etapa de reencuentro con la vanguardia internacional del cómic y la ilustración, de carácter tanto literario como plástico. Max jamás ha pertenecido a nadie, pero que yo sepa siempre ha tenido dos amantes, una es la compañera de su vida, la espectacular y sensual Kampanilla, que apareció en los 80 con Peter Pank, y ha ido iniciándose en el viaje, transformándose en mujer fatal, en sensual amazona, o en comedora de hongos. La otra es la madre Grecia. No es por casualidad que Max vive en la isla de Mallorca. Aunque a veces resulte extraño ver como un celta convencido se enamora sin prisas de las diosas del Olimpo, así es Max, rotundo como un dolmen, cultivador de enigmas. Los superrealistas años 2000, con las historietas de Bardín, desarrollan el espíritu más buñueliano y bruegheliano de Max. Y las ilustraciones para el suplemento literario Babelia nos dejan su aportación más contemporánea.

Max recibió el Premio Nacional de Cómic en 2007.

Esta exposición es la primera antológica del autor. Después de su estancia en el MuVIM de Valencia viajará a México DF y a las sedes del Instituto Cervantes en Brasil.


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